El futuro y funcionamiento de la inteligencia artificial en el mundo de la música y sus límites legales

A pesar de que abogados especializados advierten que la Ley de Propiedad Intelectual chilena está desactualizada, un experto en la tecnología proyecta que es un problema “difícil de solucionar”.

Por Raimundo Döll y Zoe Orive

Tras la apertura de la API de GPT-3 por parte de OpenAI, la adopción de tecnologías basadas en el modelo de aprendizaje Chat GPT experimentó un notable aumento. Herramientas como el chatbot Perplexity y el sistema de gestión de contenidos WordPress ahora aprovechan la tecnología de GPT para potenciar sus funciones. 

Este fenómeno destaca en el contexto actual, donde el término «Inteligencia Artificial» ha sido reconocido por el Diccionario de Collins como la «palabra del año«, subrayando su posición como la próxima gran revolución tecnológica.

El uso de otro tipo de inteligencias artificiales, se ha proliferado a la música: un estudio de la facultad de ingeniería de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, reveló, en 2020, que la tecnología era capaz de clasificar un género músical, generar ritmos musicales, analizar el sentimiento transmitido en una canción y -a futuro- poder reproducir la voz de un artista mediante el aprendizaje de entonaciones propias del humano.

Siguiendo esa misma línea, la tecnología siguió perfeccionándose y hoy en día existen páginas web como KitsAI, página en la cual el artista chileno Maury Senpai, mediante Flow GPT, creó “Demo 5 NostalgIA”, canción que emuló la voz de Bad Bunny, lo que generó molestia por parte del artista puertorriqueño.

Bad Bunny mediante su canal de difusión de WhatsApp sobre la canción Demo 5 NostalgIA

Mario Cuche, experto en inteligencia artificial y que imparte la charla “comprensión y manejo práctico de Chat GPT” a lo largo de Chile, explica que el uso de la herramienta de clonación de voz esta semi automatizado, pues “el usuario tiene que entrenar a la inteligencia artificial dándole audios, lo que hace la tecnología es clonar la voz, es el usuario el que habla, si el tono del usuario no es parecido al del artista, el resultado tampoco lo será”. 

“Lo que pasa con Bad Bunny, es que lo que él hace no es difícil de imitar. Su voz siempre la escuchamos a través de filtros. Por eso lo que hizo Flow GPT tuvo éxito, porque parece una canción de él, pero la letra no, esa es la diferencia entre lo que puede hacer un artista o una persona en su casa con un talento de interpretación”, señala Cuche.

En cuanto a los aspectos ético-legales de la re-creación de voces, afirma que aquellos artistas o productores que utilicen las herramientas, deberían explicitar el uso, aclarando que es con fines de entretenimiento y no de suplantar a un artista “Es similar a lo de Kramer, él, en sus shows, no vende ser quien imita, la gracia de su trabajo es la imitación en sí”, comparó.

Por último, respecto de la proyección del uso de inteligencia artificial al momento de crear música, plantea que el desarrollo de estas tecnologías, “democratiza el ser cantante o productor: ya no está, como solía ser de antaño, en manos de las grandes productoras, cualquiera desde su casa puede hacerlo”.

Mario Cuche sobre sus proyecciones del desarrollo de la inteligencia artificial en la música
Canción hecha con inteligencia artificial por Mario Cuche para promocionar su nuevo curso «Música y diseño con IA»

La falta de marcos legales específicos para el uso de la IA en la música genera incertidumbre para el sector. Así lo señala el abogado diplomado en propiedad intelectual Yaniv Amitai, quien afirma que la ley que regula los derechos de autor en Chile, «ni siquiera conoce a la inteligencia artificial».

Según Amitai, «la falta de regulación es un problema. No está claro quién es el propietario de la música creada por IA, y eso puede generar conflictos. Es importante que se desarrollen marcos regulatorios claros. El abogado confía en que eso ayudará a proteger a los artistas y a garantizar que la IA se utilice de forma responsable.

En concreto, la Ley 17.336 tuvo su última reforma el año 2010, y en el artículo 8 de la respectiva ley, se detalla que se presume como autor de una obra a quién cumpla las indicaciones para registrarla ante la ley. Dichos puntos detallados por la ley quedan detrás de los últimos y veloces avances tecnológicos, aquellos que han dado espacio a vacíos legales que Yaniv explica como “obvios”.

“Ni en Chile ni en ningún sistema judicial a nivel mundial se pueden registrar voces. Eso te habla de los desafíos jurídicos a nivel mundial respecto a la reproducción de voces. Hoy en día puede ser cómico escuchar a Sebastián Piñera cantar reggaetón, pero el problema radicará cuando se utilice su voz para promocionar, por ejemplo, una estafa”

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